EL VALLENATO
A TRAVÉS DEL ARTE
Un diálogo Universal
La presente colección está integrada por ocho (8) esculturas de técnicas variadas (bronce, lámina de aluminio, cristales), a través de las cuales, logramos un diálogo entre artistas y escultores de la provincia con reconocidos exponentes del arte universal. El objetivo es construir una narrativa conceptual derivada del arte clásico y contemporáneo, para reinterpretar las historias, mitos y leyendas del vallenato tradicional.
En esta colección podemos apreciar la técnica y el concepto de artistas como Bruno Catalano, Jane Waterous y Fernando Botero, todo ello a través de lo que se denomina “préstamos artísticos”, en una serie de obras que se apropian de los conceptos y se convierten en obras derivadas.
Técnica: Bronce fundido. Estilo: Arte fragmentado.
Escultura elaborada en bronce, inspirada en el concepto de arte fragmentado de Bruno Catalano. Está basada en la figura del legendario Alejandro Durán. La fragmentación no es otra cosa que la división de algo en varias partes. Por lo tanto, esta obra representa la vida misma de los juglares: trotamundos incansables, heraldos humanos, quienes fragmentaban su existencia en busca de esa parte de su ser que les faltaba.
Así, fragmentaban su alma, su espíritu, sus cuerpos, y nunca volvieron a ser las mismas personas; la música vallenata los poseía. De ese proceso doloroso surgen los cultores primigenios de esa manifestación musical llamada juglaría.
Técnica: Bronce fundido. Estilo: Figurativo.
El estuche donde se guardan los acordeones es un objeto fundamental para su cuidado y conservación. No se tiene constancia de si los primeros acordeones que llegaron a nuestras tierras a mediados del siglo XIX desde Europa incluían este elemento. Tras consultar diversos textos que dan cuenta del origen y evolución del acordeón, no se encuentra ninguna referencia al respecto.
Podríamos intuir que, a partir del proceso de industrialización de las fábricas donde se elaboraban los acordeones, estas comenzaron a fabricarse con sus cajas protectoras a partir de 1870. Por lo tanto, es posible que solo a finales del siglo XIX estas cajas hayan llegado a nuestro país. Este precioso estuche, elaborado en bronce dorado, fundido y modelado por escultores vinculados a nuestro proyecto museal, lleva grabada la marca más emblemática de acordeones: Hohner.
Así, esta pieza constituye una verdadera obra de arte, a través de la cual transformamos el acordeón en un instrumento de lujo, exaltando su belleza y otorgándole una nueva presentación para su exhibición.
Técnica: Lámina de metal en forma de hojas y flores del Cañaguate, pintura en poliuretano. Estilo: Figurativo.
Esta obra está inspirada en el árbol más representativo de la cultura vallenata: el Cañaguate. Ninguno como él ha estimulado el alma de grandes compositores. El maestro Sergio Moya, en una de sus épicas canciones, narraba cómo, debajo del ramaje de “el palo de cañaguate”, recibió el juramento de amor de una bella mujer, a quien allí mismo entregó su corazón en medio de bonitas flores revestidas de alegría, con sus hojas verdecitas como la esperanza de su corazón. Así mismo, este hermoso árbol es fuente de mitos y leyendas, entre ellas, la que cuenta que “frente a la ambición de los conquistadores que profanaban las tumbas de los caciques en busca del precioso metal dorado, el dios de los indígenas arhuacos, Serankua, decide esconder el oro. Lo derrite de las guacas para que suba por las raíces de algunos árboles y se riegue por los tallos y las ramas.
Uno de esos árboles es el cañaguate. En el interior de su tallo y de sus ramas está regado el amarillo brillante del metal, y con el intenso calor del verano, parte del oro se diluye y tiñe todas sus flores. El árbol muere cuando se agota el oro en su interior.” Su belleza exuberante transmuta desde los primeros meses del año hasta llegar a abril, cuando florece con el color más intenso, claro y luminoso de la naturaleza, para engalanar las festividades religiosas de la leyenda del valle y, por supuesto, el Festival de la Leyenda Vallenata.
Técnica: Cristalización
El acordeón, desde su llegada e incorporación a nuestra cultura, se ha convertido en el gran protagonista del vallenato tradicional. Es historia, es ficción, es mito; pero, ante todo, es un instrumento a través del cual nuestros juglares expresaron su cosmovisión de la vida y del universo. Hoy, a través de esta obra, resignificamos esa gran gesta, dándole brillo, clase y estilo.
Mediante un proceso de cristalización tipo Swarovski, intervenimos y transformamos un acordeón antiguo marca Hohner, cubriendo y tapizando su superficie de forma completa, así como todos sus ángulos, con más de 10.000 cristales de variados colores, que a su vez, forman diferentes figuras.
Técnica: Bronce fundido. Estilo: Figurativo.
Esta obra extrae el volumen y el color vibrante de la pintura del maestro Botero para representar a nuestros juglares centenarios. Los artistas emergentes se inspiran en referentes consolidados para crear nuevas obras de particular fuerza expresiva. Esta obra representa un diálogo directo entre el escultor Mauro Solórzano y el maestro Fernando Botero. Está inspirada en la gesta de nuestros juglares, que se caracterizó por largas correrías a lomo de burro, mula o caballo, con el fin de comunicar, como heraldos trotamundos, las noticias y sucesos de la provincia.
Particularmente, el caballo fue un animal que inspiró a muchos de nuestros juglares para componer hermosos cantos que mostraban el cariño y agradecimiento a estos fieles y valientes compañeros de lucha. Alejo Durán le cantó a su caballo “El Pechichón”, con quien recorrió las montañas. Además, tan noble animal despertaba el entusiasmo en las muchachas, y, como su dueño, era un avezado ladrón de corazones. De igual forma, Tobías Enrique compuso su canto lastimero y desgarrador por la muerte de su caballo “El Alazanito”. No era para menos; con esa irreparable pérdida se acababan los placeres, pues su fiel animal fue quien lo ayudó a conquistar a diecinueve féminas.
Técnica: Escultura en láminas de acero cortadas en forma de mariposas.
Estilo: Pop Art.
La presente obra constituye una pieza del pop art denominada Renacimiento de Macondo. Es una obra de técnica mixta, cuyo elemento compositivo sobresaliente lo constituyen más de mil mariposas doradas, que forman la palabra “GABO”, en alusión a nuestro Nobel de Literatura, baluarte indiscutible del vallenato tradicional. Dentro del realismo mágico creado por Gabo, existen potentes elementos fantásticos en su narrativa, con los cuales expuso una realidad Egeográfica, política, social y económica, sintetizándola con objetos y palabras, a tal punto que creó verdaderos ecosistemas sociales.
Uno de estos mundos fabricados en su mágica narrativa es, indudablemente, Macondo: una aldea de 20 casas de barro a orillasde un río. Esta insignificante y alejada aldea cobró tanta vida en el contexto de la nación que terminó representando y visibilizando esa Colombia profunda y olvidada.
Hoy, a través de la obra Renacimiento de Macondo, resignificamos ese Macondo a través de la esperanza, dándole una nueva interpretación al mensaje de Gabo y creando un contexto mucho más alentador de pueblos que, si bien siguen en el olvido, han luchado por superar barreras impuestas por la violencia, la desidia y la indiferencia de sus gobernantes.
Esta obra, es el saludo y el reconocimiento a todos esos pueblos resilientes, de tesón y carácter.
Técnica: Bronce fundido. Estilo: Figurativo.
El vallenato en el mundo es, hoy más que nunca, una realidad. Nuestro folclore, desde hace mucho tiempo, no solo ha traspasado fronteras, sino que es el elemento cultural identitario más importante de nuestro país. Desde la perspectiva de la presente obra denominada El Mundo, del maestro Ritcielt Vurkovitsky Dha, la cual fue modificada para destacar la trascendencia del vallenato tradicional en el mundo, podemos señalar que este hecho fue un acto premonitorio de Consuelo Araújo, La Cacica, a través de una columna publicada en marzo de 1969, en el diario El Espectador conocida como la “Carta vallenata” en respuesta a la crítica de arte Martha Traba, quien, en una nota de presentación del lanzamiento de un disco de una artista del momento, había asegurado que “los bambucos clásicos fueron olvidados por la improvisación y el descuido literario y gramatical de la historia privada o policíaca de los vallenatos”. La respuesta filosa y certera dada por La Cacica en la referida carta es una descripción ilustrada de los fundamentos y patrones culturales de la música vallenata.
Pero, además, muestra la visión y los objetivos que tenía La Cacica con la música vallenata tradicional: conquistar el mundo. De hecho, allí ya aseguraba que la música vallenata traspasaba nuestras fronteras: “Si no fuera por todas estas circunstancias especiales, el vallenato no existiría ni estaría dándole la vuelta al mundo como la mejor expresión musical de un pueblo, al igual que los mexicanos con sus rancheras, los españoles con su flamenco y los argentinos con su tango (no con sus intelectuales…)”.
Técnica: Bronce fundido. Estilo: Figurativo.
La música vallenata tradicional se anunció y clamó ante el mundo, y el mundo la declaró patrimonio inmaterial de la humanidad. Su preservación y conservación, objetivo de la declaratoria de la UNESCO, depende del equilibrio que logremos entre mantener su identidad cultural y permitir su evolución.
Esta magistral obra del maestro Ritcielt Vurkovitsky Dha, denominada El Anunciante, representa la forma en que el vallenato hoy se anuncia ante el mundo. Asimismo, las delgadas barras que sostienen la figura voluminosa dan cuenta de la lucha por lograr el equilibrio entre sus raíces y su evolución. Todo ello, en una representación onírica de nuestra música vernácula a través del arte.
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