SALA 3

VALLENATO TRADICIONAL

Lienzos, óleos y pinceles

Las primeras manifestaciones artísticas del ser humano datan de más de 40.000 años. Se trata de las pinturas rupestres grabadas sobre piedras, las cuales se encuentran en las famosas cuevas de Lascaux y Chauvet (Francia), y Altamira (España). Los dibujos allí grabados hacen referencia a la actividad humana en el exterior de las cuevas o cavernas. Tal vez, este era el único medio que tenían los humanos para comunicarse; es decir, era una forma de transmitir conocimiento a través de un sistema de representación artística. Desde la prehistoria hasta nuestros días, la pintura ha sido un medio para crear imágenes que dan cuenta de algún acontecimiento y de las emociones que los artistas experimentan en su alma, reflejando su cosmovisión circundante.

 

A través de tres colecciones representadas en una serie de obras pictóricas, EL MUVA reinterpreta la música vallenata tradicional mediante una vibrante narrativa visual llena de historias, mitos y leyendas. Allí, encontramos desde los juglares que le dieron vida a las más importantes escuelas de la composición vallenata, pasando por la exaltación y la crítica de hechos que han marcado el origen y la evolución del vallenato tradicional, hasta finalmente encontrarnos con una serie de canciones tradicionales llevadas al lienzo a través de mágicas pinceladas. De esta manera, EL MUVA crea un significado especial para los visitantes, con el fin de lograr un vínculo cognitivo y emocional entre cada pintura y las historias, mitos y leyendas que allí se representan.

COLECCIONES

COLECCIÓN I. EL RENACIMIENTO EN LA COMPOSICIÓN VALLENATA: SUS PROTAGONISTAS A TRAVÉS DE LA PINTURA POP ART

La forma estrofónica en la composición de los primeros versos de la música de la provincia siempre existió. Desde los cantos de vaquería hasta las noticias cantadas, estos tenían métrica, es decir, contenían estructura y medida en cada una de sus estrofas. No había nada escrito, todo se transmitía de forma oral. Así nació el elemento identitario más relevante en esta mítica cultura. En los cantos primigenios de la provincia, en la región Caribe, predominaba la mezcla de varias culturas: española, indígena y negra.

Asimismo, los primeros cantos autóctonos ejecutados con el recién llegado acordeón, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, fueron aquellos que contenían las diferentes noticias que, en boca de los primeros juglares, recorrían los vastos territorios de la provincia. Eran heraldos humanos que, a lomo de burro o mula, llevaban las noticias cantadas a las diferentes comarcas sobre sucesos y crónicas. De hecho, por este medio se enteró Úrsula Iguarán de la muerte de su madre, cuando Francisco El Hombre llegó a Macondo y entonó las noticias del momento en la cantina de Catarino.

Ya en el siglo XX, el sentido de los cantos de la provincia cambió. Desde principios de siglo, y a lo largo de él, nacieron unos poetas cantores cuya cosmovisión del mundo circundante era distinta.

Si bien seguían cantándole a la cotidianidad, a la naturaleza, a lo que veían y sentían, el elemento que los diferenciaba de la anterior generación de juglares cantores era el sentimiento, es decir, lo que realmente sentían. Pareciera entonces que su corazón era mucho más fibroso. Ya no prevalecía solo el objetivo de comunicar noticias, sino de comunicar sentimientos: enamorar, ilusionar, conquistar el amor.

 
Entre los poetas cantores más importantes del siglo XX están: Tobías Enrique Pumarejo, Rafael Escalona, Leandro Díaz, Carlos Huertas, Gustavo Gutiérrez.

 
Esta segunda generación de juglares representa el siglo de las luces en el canto y los nuevos versos de la composición vallenata. Estos cultores de la lírica vallenata, quienes transmitían sentimientos, emociones y pensamientos a través de versos y prosa, son los escogidos para ser magistralmente representados en la técnica de óleo sobre lienzo y en un estilo Pop Art.

La pintura Pop Art representa la cultura popular y la vida cotidiana, tomando personajes o imágenes icónicas cuyos rostros son representados con un estilo visual muy llamativo y colorido. Así como Warhol, a través de la técnica de la serigrafía fotográfica, representó el rostro de grandes personajes de la cultura y la política, EL MUVA lo hace a través de la pintura, dándole vida a los más impresionantes poetas de nuestra música vallenata tradicional.

COLECCIÓN II. MEMORIAS Y NARRATIVAS ESCRITAS CON EL PINCEL

El objetivo de esta colección es rescatar el elemento identitario que constituye la matriz de nuestra música vallenata tradicional: la oralidad. Esta se define como el modo de comunicación verbal a través de los sonidos del aparato fonador human. El filólogo estadounidense Walter Ong distingue dos tipos de oralidad: la oralidad primaria, que corresponde a una lengua oral dentro de una sociedad sin escritura, y la oralidad secundaria, que define una lengua hablada dentro de una sociedad que posee escritura y no la necesita como soporte de la memoria colectiva, ya que ese papel lo desempeña la escritura.

La oralidad es el elemento objeto de protección más importante que tuvo en cuenta la UNESCO para declarar la música vallenata tradicional como patrimonio inmaterial de la humanidad, al considerar que esa forma de escuchar para contar, a través del diálogo intergeneracional, constituía la memoria histórica sobre las costumbres, los lugares y los personajes que integran un ecosistema cultural en peligro. Esto se debe a que fenómenos como el narcotráfico, el conflicto armado, así como un nuevo tipo de vallenato, no solo han marginado su capacidad de cohesión social, sino que también han generado una decadencia en sus composiciones, las cuales carecen de la espontaneidad en la inspiración de los compositores para narrar los hechos y sucesos de la provincia, así como de la lírica propia en las historias de amor.

Para contribuir a la preservación y conservación de la oralidad como elemento identitario de la música vallenata, el MUVA, a través de una serie de pinturas en óleo sobre lienzo y en estilo figurativo, plasma una colección de historias y sucesos que nos cuentan grandes episodios sobre el origen y la evolución de la música vallenata, así como aspectos cotidianos de juglares, lugares, objetos, y algunas consideraciones críticas sobre el estado actual de nuestra música vallenata.

COLECCIÓN III. VALLENATOS AL ÓLEO

La música vallenata tradicional tiene su origen en un proceso de fusión de diferentes manifestaciones culturales propias de la costa caribe colombiana: canciones de los vaqueros del Magdalena Grande, cantos de los esclavos africanos y ritmos de danzas tradicionales de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. 

En la presente colección, a través de mágicos trazos elaborados por una variada gama de artistas, el pincel y el óleo reescriben las historias, los mitos y las leyendas que nuestros juglares y cantores contemporáneos han plasmado en icónicas composiciones de la música vallenata tradicional, la cual ha merecido el galardón de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Estas obras pintan de colores una serie de reconocidas canciones de consagrados compositores, quienes, a través de una magistral capacidad de síntesis narrativa, plasmaron las más inverosímiles y mágicas epopeyas.

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